lunes, 12 de mayo de 2008

La costumbre del paro en Argentina...


Hoy, como todos los días, al salir de casa me subí al 39. A diferencia de otros días, el colectivo estaba repleto de gente. Me enteré, escuchando a alguien que hablaba en voz alta, que todas las líneas de subte habían decretado un paro. Uno nuevo. Uno más. ¿Cuándo fue el último? ¿No fue hace realmente poco?
Me pareció una imagen muy apropiada para la Argentina: hay actores sociales que se empecinan en detenerla. Incluso, me parece, movidos por buenas intenciones.
¿Hasta cuándo vamos a seguir sin darnos cuenta de que la única manera de avanzar es ir hacia adelante y no hacia atrás o quedándose parado?
Me cuesta creer que la gente piense que lo que no tiene es porque alguien se lo niega, se lo retiene.
Ese alguien no existe, muchachos. (Me guardo mis comentarios gorilas para otro post).

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Oh, alma apesadumbrada, has dado en el nervio del problema.
Acá todo el mundo cree que aquello que le falta está en poder de alguien que se lo niega o, peor, se lo ha robado. Es la visión de suma cero, la visión de que si alguien tiene es porque otro no tiene, la de que hay ricos porque hay pobres, la visión cómoda, infantil, de que todo es exógeno, y entonces, oh bendito sea, ¡no somos responsables de nada! Somos víctimas, miserables, pero eso sí, libres de culpa y cargo.
Yo creo que en Argentina hay dos caminos: quedarse y no tomar el país demasiado en serio, o tomárselo en serio y amargarse la vida. Por una cosa u otra (vivir como si el país no existiera o tenerlo presente pero como una ilusión lejana que nunca se alcanza) me viene a la cabeza aquella frase de Cortázar: "Ser argentino es estar triste, ser argentino es estar ausente".
Julián.

Kco dijo...

"Ser argentino es estar triste". Buenísimo. Es tan bueno y tan fuerte que amerita un nuevo blog.

Anónimo dijo...

Jaja, es cierto. Yo, sin embargo, cada vez me siento más a gusto con la segunda parte. Mientras sigamos deambulando por esta neblina absurda, prefiero ser "el argentino que está lejos". De tristeza ya tuve bastante.
Julián.

Anónimo dijo...

En mi opinión, creo que es bastante "lógico" que las personas, en general, piensen que lo que no tienen es porque alguien se los quitó, o se lo niega.
Por qué? Porque es más cómodo, más simple, da menos trabajo, etc. Sucede con todo... en la política, en la familia, en el trabajo, e inclusive en el amor.
Cuanta gente hay en este último tema que le encanta poner la culpa en otro?
A veces me canso de escuchar decir a las personas: Esta hija de puta me robó a mi novio. Cada vez que esto pasa, yo pienso: "No, vos lo perdiste."
Pero como bien dijeron por acá, nos encanta hacernos las víctimas, tenemos todo un arte desarrollado para eso.
Y con respecto a que tipo de argentina soy, creo que ninguna de las dos...
La pregunta es: Me considero realmente argentina? Y creo que no. No porque me guste darle la espalda a los problemas, yo no soy así. Es más porque yo nací, me crié y sigo viviendo acá, en Bs. As.
Desde muy chica siempre pensé que mi hogar era como una burbuja, donde no se sienten los verdaderos problemas. Y es así, Bs. As. es la GRAN farsa de la Argentina. Y si esto es una farsa, yo no puedo decir: "Sí, soy argentina", porque realmente no tengo LA MAS PÁLIDA IDEA, de lo que es.

Anónimo dijo...

ah, me olvidaba.

n.,

Kco dijo...

Buen punto ese, n.,
¿Qué es ser argentino?

Anónimo dijo...

Hay estudios bastante interesantes que muestran cómo en las más profundas convicciones de una sociedad se refleja el espíritu de sus fundadores. En nuestro caso los fundadores serían los colonos españoles que traían, entre otras lindeces, el autoritarismo, el estatismo económico, el desprecio por la industria y las labores manuales, el incumplimiento de la ley, etc.
Entonces, siguiendo esa línea, yo sí veo valores que atraviesan a la Argentina en general (más allá de las diferencias locales) y que se manifiestan en esos disvalores que acabo de comentar.
Esa es, para mí, la causa de nuestra caída a partir de los años 40. La vuelta a los viejos valores.
Ahora, por supuesto que un porteño es totalmente distinto a un tipo del litoral en cuanto a ciertas costumbres, etc. También un texano es completamente distinto a un neoyorquino. Sin embargo, lo más probable es que los dos compartan eso que se llama "credo norteamericano" o sea: liberalismo, libertades individuales, responsabilidad cívica, culto al trabajo y defensa incondicional de la democracia como sistema político. Es ése el sentido que uso cuando hablo de nacionalidades. El sentido de valores políticos y sociales compartidos. Una suerte de núcleo duro común. Tampoco me parece un dato menor el hecho de que todo el territorio de un país está sometido a idénticas políticas durante siglos. Eso marca una historia en común también y una sensación compartida de éxitos y fracasos.
Julián.

Kco dijo...

buen comment.