miércoles, 8 de mayo de 2013

Ayer en Martínez sucedió un episodio algo extraño.
Había venido el tipo que está cambiando la puerta de entrada y de repente empezó a usar no sé qué máquina y empezó a hacer un batifondo infernal.
Yo soy bastante quisquilloso con el ruido de las máquinas -bah, con los ruidos en general-, y en ese momento en particular estaba trabajando en la computadora, con lo cual se me hacía especialmente molesto.
En un momento pensé algo como "pero por qué no te pasás la máquina por las p_ _ _ _ _ s, hdp".
Mágicamente, a los 2 minutos, el tipo se hizo un tajo muy cerca de sus partes nobles.
De unos 5 cm de largo y 1 cm de profundidad. Se tuvo que ir al hospital. Todavía no ha vuelto.

4 comentarios:

Julián dijo...

Me parece que voy a empezar a tener un poco más de cuidado a la hora de maldecir.

Kco dijo...

noooooooooooooooooooooooooo

jejejejej

me cagué de risa

Julián dijo...

Juro que esto es cierto!

Anónimo dijo...


Jejejeje. Yo te creo. Mi madre es una experta en maldecir. Por eso a mi edad aún le tengo tanto miedito.

:D

Sk