viernes, 28 de junio de 2013

Noche

En San Salvador, El Salavador. Malhumorado y contrariado, bajo al lobby del hotel. Me espera una cena con gente del trabajo. Voy al bar y pido un Dry Martini; termino tomando tres. Cuando pasan a buscarme estoy de buen humor y llevo adelante la conversacion. En un instante de silencio me pregunto si soy un alcohólico, o so estaré en camino a convertirme en uno, o si, al menos, en esta ocasion, he actuado como uin alcohólico.

8 comentarios:

Kco dijo...

un alcohólico, definitivamente no. uno en vías de desarrollo, lo dudo.

el lubricante social sigue siendo tan efectivo como siempre. creo que pasa por ahí.

Julián dijo...

El alcohol en buena medida apaga la parte racional del bocho y potencia la emocional e instintiva.
Creo que cuanto más cerca estamos del instinto más felices somos.

Julián dijo...

Más felices y más auténticos.
Bueno, quizás lo primero sea consecuencia de lo segundo.

n., dijo...

Creo que sólo tomaste esos tragos para poder quitarte el mal humor de encima.

Si eso te hace alcohólico... estamos todos en la lona.

A veces (y es increíble que yo lo diga) hay que pensar un poco menos en por qué hacemos las cosas y enfocarnos más en para qué las hacemos.

Kco dijo...

es una pregunta subversiva.

Kco dijo...

y callate!

n., dijo...

No leas!

Loon dijo...

Sí, puede ser, estoy muy preguntón últimamente. Creo que es porqué dejé terapia. Inercia, que le dicen.