miércoles, 26 de marzo de 2008

Redefinición de los derechos

Durante más de cinco años fuimos testigos de cientos si no miles de piquetes, manifestaciones, cortes de calle, etc.
Durante todo ese tiempo se nos enseñó que el derecho a manifestarse podía anteponerse al de transitar libremente. Con mayor o menor esfuerzo lo entendimos, si bien con el fastidio cotidiano que eso acarreaba.
Ayer ocurrió algo que me gustaría llamar paradoja: quienes reclamaban antaño el derecho a manifestarse, incluso de manera ilegal, fueron quienes lucharon por abortar una manifestación absolutamente espontánea. Cosa curiosa. Con la diferencia de que son lo suficientemente rústicos como para "disuadir" mediante la violencia. Dicho de otro modo, a golpes son ellos quienes se imponen.
Pero no deja de dolerme. Veo que la nación ha sido dividida de manera visceral, desde el odio, las envidias, los recelos. Divide y reinarás, dice el refrán. No sé en qué puede terminar esto.
Ayer participé del cacerolazo. Fue una experiencia movilizadora. En una sociedad altamente desmasificada y despolitizada, esta reacción masivamente espontánea no deja de sorprenderme.

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