doce y cuarto de la noche. acabo de llegar a casa. es una de esas noches en que vuelvo mascullando "no debí haber salido". qué horrible sensación. en un momento dije "qué mierda hago acá". no había caparazón dentro de la cual desaparecer. hubo un clic en donde me di cuenta de que estaba border, así que emprendí la retirada.
lástima no tener alguna pastilla, algo que me saque esta angustia con sabor a bosta de caballo.
cómo me gustaría idiotizarme con el suave aroma del cáñamo...
qué tal un poco de alcohol?
ResponderEliminarhace un rato (bueno, un poco más de un rato; igual comí tardísimo, hoy no tenía hambre y tuve que demorar la cosa) tuve un pequeño orgasmo gastronómico.
ResponderEliminarhice prácticamente el mismo set de verduras que vos hiciste anoche (la única diferencia es que no tenía hongos), y después lo mezclé con soba (también le agregué unas semillitas de sésamo tostado).
una locura. delicioso.
cada vez me gustan más los vegetales tirando a crujientes.
ah, y el zapallito la rompe.
obvio, regué todo con un poco de mitoku.
ResponderEliminarCómo fue la salida? con tutti? te reventaste?
ResponderEliminarhay que tener el botiquín siempre completo!!!
ResponderEliminara.
no, fue una salida careta. estaba al dope en casa y me di una vuelta.
ResponderEliminarel botiquín lo tengo abastecido todavía, pero yo quería la pastilla mágica de la felicidad (y no precisamente la felicidad del mdma)