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viernes, 8 de mayo de 2009

Buenos Aires hora 0

"Al fin solo", dijo el poeta.
"No se oye más que el rodar de algunos rezagados y desvencijados carruajes. Durante unas horas poseeremos el silencio, ya que no el reposo...".
Pero acá, en este cuarto que no es buhardilla, y en esta Buenos Aires que cada vez tiene menos de París, y en donde ni siquiera pasada la medianoche dejan de pulular ambulancias de chillonas sirenas, me pregunto en dónde ha quedado el silencio y añoro, instintivamente, noches de calles empedradas y carruajes deslizándose cansinamente por ciudades desiertas y oscuras.
¿En dónde ha quedado el silencio?, me pregunto una vez más.
Lejos, muy lejos.

10 comentarios:

  1. Che, qué lindo texto, Julián.

    Cuando duermo en Capital me pregunto lo mismo.

    (quédescanses)

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  2. alguna vez escuché decir a alguien... en buenos aires, cuando logro conciliar el sueño, no descanso...

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  3. Thanx, Flowers.
    Tal vez este hartazgo mío de Buenos Aires no hace más que evidenciar mi condición de colado.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Lo terrible de este hartazgo, sin embargo, es que no es el típico de quien odia Buenos Aires. No. Es, por el contrario, el hartazgo ante un amor nocivo y difícil de reemplazar. O sea, doblemente traumático.

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  6. Es el hartazgo que produce el saber que Buenos Aires nunca será la ciudad que pudo ser.

    EL Dandy

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  7. Te pusiste melancólico, Dandy.
    Y sí, esto se fue a la mierda. Qué le vamos a hacer.

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