Todos los miércoles a la misma hora. Encontrarme con él es algo fantástico. Olvidamos todo. El desasosiego desaparece. El dolor cesa.
Nos despedimos con normalidad. En nuestra imaginación, tal vez nos veamos mañana. Pero a medida que la distancia nos va separando, todo vuelve. El desasosiego reaparece. El dolor aumenta.
Una hora, los miércoles.
Mejor una hora que nada, me dice mi otro yo.
ResponderEliminarBuen sexo?
ResponderEliminarEsperanza
de quién coño hablás? de qué coño estás hablando?
ResponderEliminar¿Una clase?
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