Entré al bar con un slalom etílico interminable y una botella de brandy en la mano. Seguí hasta el fondo, entré al baño, me miré al espejo, y salí.
Fui entonces hasta la barra, pedi un vaso, y alzé mi copa a la salud de todos, pero nadie vio en mi boca la Luna que sangraba.
Ladrón!
ResponderEliminarTe doy algunos minutos para que confieses.
Esperanza
Esperanza, avivate, todo lo que leo o escucho, pasa a ser de mi propiedad.
ResponderEliminar"slalom etílico interminable".
ResponderEliminarEsa frase es un verdadero hallazgo.
Como diría Homero, a la gente le sacaron la alegría de vivir.
ResponderEliminar"Te doy algunos minutos para que confieses."
ResponderEliminarTodos temblamos ante tus palabras amenazadoras, Esperanza...
"pero nadie vio en mi boca la Luna que sangraba."
ResponderEliminarLinda imagen.
Esa es la frase que robó, N.
ResponderEliminarA ver si se dan cuentan de una buena vez: lo poco bueno que ofrece este tipo, no le pertenece.
Esperanza
Esperanza, sos un celoso incurable.
ResponderEliminarChe, me parece que mi ex cosiiito tiene razón. Esa frase es de Neruda, ¿no?
ResponderEliminarDe todas maneras, el robo es el acto sagrado en un retorcido camino a la expresión...
ResponderEliminarSer un cleptómano literario es una tradición consagrada.
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