Así como todos los océanos son un solo océano, así también el hombre y la Tierra, son un solo ser. El destino de uno es el del otro. La gracia de la Tierra ha sido también la gracia del hombre. De igual modo, la desgracia de la Tierra y su agonía son nuestra desgracia y agonía. Somos también lo que le sucede a nuestro entorno. Nuestro cuerpo real incluye lo que excede nuestra piel. Así, lo ajeno se revela como propio.
Santiago Kovadloff y Alfredo Lichter
Este fragmento me gusta mucho.
ResponderEliminarEs muy bonito. Deberíamos volver al paganismo.
ResponderEliminarMe siento terriblemente cansada y no he hecho nada.
ResponderEliminarMuy bueno.
ResponderEliminar"Es muy bonito. Deberíamos volver al paganismo."
ResponderEliminarCoincido pero sin organizaciones paganas de por medio :)
Me gusto mucho el fragmento
ResponderEliminarSaludos
A mí también...
ResponderEliminar-la chupamedias-
Pero qué chupamedias!
ResponderEliminarGracias a todos, gente.
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