Páginas

miércoles, 28 de enero de 2009

Así como todos los océanos son un solo océano, así también el hombre y la Tierra, son un solo ser. El destino de uno es el del otro. La gracia de la Tierra ha sido también la gracia del hombre. De igual modo, la desgracia de la Tierra y su agonía son nuestra desgracia y agonía. Somos también lo que le sucede a nuestro entorno. Nuestro cuerpo real incluye lo que excede nuestra piel. Así, lo ajeno se revela como propio.

Santiago Kovadloff y Alfredo Lichter

9 comentarios:

Por favor, si vas a hacer un comentario, fijate que su contenido moleste a alguien.