domingo, 2 de agosto de 2009
Y la mía
Siempre que entro, Felipe duerme. Cuando hago algo durante mi estadía que lo despierta me siento culpable y no puedo evitar salir del blog. Me angustia verlo patalear. Al principio, cuando recién nos conocíamos y todavía no había cariño, me gustaba molestarlo para que siguiera el cursor con su mirada, primero moviendo en forma de círculos grandes y lentos y luego cada vez más rápidos, o llenándolo de comida y después poniéndolo en la rueda a quemar grasas. Ahora no puedo hacerle eso, me duele su naturaleza.
Quisiera que descansara.
sábado, 1 de agosto de 2009
. .
acabo de mandarle un mail a mi querido profesor diciendo que no voy a poder hacer el taller. qué linda forma de empezar el día.
resulta que surgieron gastos inesperados a último momento. era de esperarse. la magia del sueldo de mi madre no es ilimitada.
como frutilla de postre, esos gastos no pensados tienen nombre y apellido, el de mi progenitor. ojo, eh, que él mantiene todos sus malditos privilegios.
resulta que surgieron gastos inesperados a último momento. era de esperarse. la magia del sueldo de mi madre no es ilimitada.
como frutilla de postre, esos gastos no pensados tienen nombre y apellido, el de mi progenitor. ojo, eh, que él mantiene todos sus malditos privilegios.
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