vaya costumbre la mía. si vuelvo a casa, tarde, después del trabajo, sin haber ido al conservatorio, vuelvo ebrio. ebrio o fumado. es decir no lúcido. y me gusta. para qué negarlo.
en esta ocasión se trató del casamiento de mi hermano mayor. el primogénito. pavada de motivo... fui sin la menor expectativa. ya lo saben, el matrimonio para mí es una cárcel demodé. pero lo cierto es que la pasé bien. la presencia de mis amigos y amigas hizo que me predispusiera para un gran momento. debo admitir que no tuvo la trascendencia de lo que debería implicar un matrimonio. quizás porque todavía no caí que era mi hermano el que contraía matrimonio. pero lo cierto es que lo pasé de puta madre.
son las once menos veinte y para mí son las cinco de la mañana: estuve tomando champagne por siete horas.
fumo un poco de porro, me doy una ducha y apoyo mi cabeza...
Igual es la adorabilidad pero este posteo suyo me resulta muy bonito y no sabría explicar porqué.
ResponderEliminarDescanse ud.
La verdad es que lo pasamos muy bien.
ResponderEliminarHoy fue uno de esos adorables días en los que se pierde la cuenta de la cantidad de botellas de champagne consumidas.
Si mañana no tuviera que hacer nada y me pudiera despertar sin presencia humana a mi alrededor, remataría con un poco de Pepa antes de acostarme.
pero como ud controla sus impulsos, todo queda en el condicional...
ResponderEliminarfi-lo-sa
ResponderEliminarrecién venía pensando: anoche nos fuimos de la casa del suegro a las nueve de la noche, bastante ebrios, siendo que hacía tres horas que éramos los únicos que manteníamos presencia. quizás los tipos estaban esperando que la gracia divina nos sacara de allí. el hambre logró movernos.
ResponderEliminara propósito, el asado que comimos luego fue una locura.
"en esta ocasión se trató del casamiento de mi hermano mayor."
ResponderEliminarYa está, entonces? (suspiro).
"pero como ud controla sus impulsos, todo queda en el condicional..."
ResponderEliminarNo, Burzum, no intimé con Pepa porque estaba guardada en un placard a 30 km de distancia.
Yo trato de controlar los impulsos que me parecen chotos, producto de la flojera que no conduce a nada, pero no los que me parece que suman.
Ya lo dije (¿hace falta que lo diga?): No soy un maldito asceta.
"recién venía pensando: anoche nos fuimos de la casa del suegro a las nueve de la noche, bastante ebrios, siendo que hacía tres horas que éramos los únicos que manteníamos presencia. quizás los tipos estaban esperando que la gracia divina nos sacara de allí. el hambre logró movernos.
ResponderEliminara propósito, el asado que comimos luego fue una locura."
Un suegro promedio quizás se habría espantado un poco, pero algo me dice que a éste en particular le caímos bien.
De hecho, no se lo veía con cara de querer tirar la toalla.
Yo me estuve sirviendo champagne desde que entré a esa casa hasta que me fui.
cuando fuimos con loon a la cocina a buscar una botella de champán el tipo le tiró un comentario muy pirata.
ResponderEliminarun comentario aparte mereció el mayordomo del tipo: un hombre con cara de filipino, amable, aunque se lo veía un tipo complejo, de bigotitos. intuyo que ese tipo ha visto muchas cosas.
Cuando vi a ese de bigotitos, me sentí dentro de una película.
ResponderEliminarLa verdad es que el padre de la novia es un tipo interesante.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar"en esta ocasión se trató del casamiento de mi hermano mayor."
ResponderEliminarYa está, entonces? (suspiro)."
¿Por qué suspira usted, niña?
"¿Por qué suspira usted, niña?"
ResponderEliminarPorque los casamientos me parecen una cárcel. Suspiro por una nueva alma que entra en prisión...
Sí, coincido.
ResponderEliminar